Se tocaba. Se acariciaba. Se enloqueca y sudaba. Gema. Gritaba, y slo su eco le contestaba. La habitacin: un silln, y su cama que era muy ancha, siempre vaca; mortaja fra; y su bajo vientre no le menta. Y ya sus manos no le alcanzaban.
Fu una noche de pesadilla. De sas de fuego; de sas que queman. Que la conciencia le consuman; y el bajo vientre le congelaban. La habitacin, y un cajn el tibio filo, lleno de amor. No lo pens. No lo dud. Y en su cama, que era muy ancha, se fu sangrando, pero gozando. Se fu muriendo, pero sonriendo. Ay, y no sufri ms! Ay, ya no sufri ms!
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