Como vino a parar, de qu nube se baj, el barrio la recibi con pocos contentos. Su forma de caminar, su msica y su cartel, rompieron con la moral y con el cemento. Y comentaban lo extrao de sus costumbres, y horrorizaba al rebao del pastor. La dama que hablaba bien, choc con la tradicin, contra el crculo de honor, sola en el desierto. Y caminaba, caminaba por la va. Y caminaba sin saber muy bien por qu. Su cuerpo blanco desapareca mientras ella se suba al tren que se la llev
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